La piel
Las funciones de la piel abarcan desde protección , hasta revestimiento y respiración.
Tengamos en cuenta sus tres capas esenciales, aunque son 7:
. Epidermis, la superficial, de derivación ectodérmica
. Dermis, inferior, ligada al mesodermo cerebelar.
. Hipodermis, la más profunda, derivada del mesodermo cerebral.
Vamos a considerar sólo la epidermis debido a la innumerable cantidad de patologías que afectan a todas las capas.
La epidermis rodea todo nuestro cuerpo, y cada vez que entramos en contacto físico con alguien es precisamente la piel la primera que lo hace : dar un apretón de manos, una caricia a un niño, o recibir una bofetada, ...
Los conflictos que se producen son del tipo: "Quiero estar en contacto pero no puedo" o " No quiero estar en contacto pero no puedo evitarlo "
En la fase activa la piel se ulcera, allí donde el contacto no ha sido posible o se ha producido en contra de la voluntad del individuo.
En fase de reparación la epidermis se hincha y enrojece, apareciendo manifestaciones cutáneas tales como exantemas, dermatitis, urticarias, neurodermatitis y eccemas.
Es entonces cuando generalmente se va al dermatólogo, porque el paciente no sabe que está en fase de curación.
Dado que la fase activa a menudo ha durado largo tiempo, otro tanto se va a requerir para la segunda fase.
Son corrientes además las recaídas seguidas de fases de curación.
Ejemplo: Una niña vive criada en casa de la abuela hasta que cumple diez años, porque sus padres estan siempre de viaje por motivos de trabajo y no pueden ocuparse más de su educación.
Hasta que la madre obtiene un trabajo estable y decide llevarse a la niña consigo , al mismo tiempo alejándola de la abuela.
La niña lleva muy mal la separación física, el no tener ya contacto físico con su abuela, y desarrolla un conflicto de separación, con úlceras en la epidermis y los pies siempre fríos.
Con el tiempo la pequeña se va habituando a la nueva situación y superando el trauma emocional consigue pasar a la fase de reparación. En esa fase le aparecerán eritemas en la piel, sobre todo en los brazos que era donde más sentía la costumbre de abrazar a su abuela querida.